¿Te gustaría adelgazar?, ¿estar más en forma?, ¿ser mejor jugando al fútbol?, ¿tener más capacidad de concentración?
En definitiva... ¿mejorar?
Nada de esto lo vas a poder conseguir si no tienes FE en ti mismo.
Esta fe de la que te hablo, nada que ver con la fe religiosa, consta de 3 partes:
Deseo: es la motivación que nos empuja hacia el objetivo que deseamos
Creencia: es estar seguros de que el objetivo que nos hemos propuesto se puede conseguir
Esperanza: es la visualización de nuestra meta/objetivo
En resumen: el deseo es la fuerza que nos empuja hacia delante, la creencia lo que nos mantiene y nos hace perseverar y la esperanza nos atrae hacia la meta.
Si alguna vez ya hemos alcanzado el objetivo que nos hemos propuesto (adelgazar, marcar un gol, trepar por una cuerda, aprobar un examen, terminar una entrevista con éxito) la Fe constaría sólo de “Deseo” y “Esperanza”. Ya que la “Creencia” se sustituye por la experiencia exitosa; por tanto, queda demostrado que es un objetivo lógico y somos capaces de alcanzarlo ya que lo hemos hecho en ocasiones anteriores.
Para que podamos arraigar esta FE dentro de nosotros y nos ayude a cumplir objetivos, necesitamos tener una buena higiene mental, libre de pensamientos catastróficos y dudas sobre nuestra capacidad.
El cuerpo hace lo que la mente dibuja.
¿Cómo funciona esto? ¡Muy sencillo!
La mente envía una imagen mental al cerebro de la acción deseada. El cerebro se encarga de enviar a las fibras musculares pequeñas señales eléctricas a través de los neurotransmisores, haciendo que unas se contraigan al mismo tiempo que otras se relajan. Y finalmente ejecutan la acción que la mente había dibujado previamente.
Por tanto, algo que no queremos que suceda nuestra mente NO debe dibujarlo. Y aquí es donde entra en juego la técnica de “Higiene Mental”.
Cuando invada tu mente un pensamiento negativo acerca de no poder lograr sus objetivos o dudar de sus capacidades para conseguirlos, diga CANCELAR-CANCELAR mentalmente.
Reemplaza el pensamiento negativo de antes por uno positivo, visualizándote logrando el objetivo deseado.
Utilice esta técnica todas las veces que haga falta. Nuestro cerebro, al funcionar al igual que un ordenador (almacena información, la procesa, la recupera), tiene la capacidad de suprimir información. De esta manera ayudamos al cerebro a olvidar y seguir visualizando nuestro objetivo que es lo realmente importante.
No nos interesan las derrotas, nos interesan los éxitos y victorias.
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