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sábado, 5 de abril de 2014

Somatotipo: clasificación del cuerpo según su constitución


El doctor Sheldon realizó una investigación para evaluar y clasificar la morfología corporal de los seres humanos. Lo llamó somatotipos.
Fotografió a más de 4.000 personas y documentó la medida de tobillos y muñecas.
Finalmente el doctor Sheldon fue capaz de identificar 3 tipos corporales básicos.
Una investigación adicional corroboró que estos somatotipos se aplicaban tanto a hombres como a mujeres.
Estos 3 tipos son:
  • Endomorfos: son las personas grandes y robustas. Con tendencia a engordar. Estas personas presentan un predominio de grasa en la zona abdominal. Un ejemplo sería un delantero de rugby o un halterógilo de peso pesado.
  • Mesomorfos: son personas con una notable constitución atlética. Presentan un predominio de tejido muscular, óseo y conectivo. El físico mesomórfico es normalemente pesado, duro y rectangular.
  • Ectomorfos: son personas delgadas con escasa o ninguna musculatura. Y les cuesta bastante engodar
somatotipos
Ahora bien... si llevas tiempo entrenando, es de suponer que te encuentras dentro de los “Mesomorfos”. Para identificar tu somatotipo real, el que te viene de serie, hay que echar la vista atrás a cuando no entrenabas, o simplemente recuerda cuando no has podido entrenar y/o cuidar bien tu alimentación en unos cuantos días que le sucede a tu cuerpo: ¿No hay cambios aparentes?, ¿has engordado un poquito?, ¿has adelgazado?
Para ayudarte te dejo la frase característica de cada somatotipo:
  • Endomorfos: “Engordo sin darme cuenta”, “Me engorda hasta el aire”
  • Mesomorfos: “Soy un tipo con suerte”
  • Ectomorfos: “No consigo engordar por más que lo intente”
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¿Quieres conseguir tus metas?

conseguir objetivos
¿Te gustaría adelgazar?, ¿estar más en forma?, ¿ser mejor jugando al fútbol?, ¿tener más capacidad de concentración?
En definitiva... ¿mejorar?
Nada de esto lo vas a poder conseguir si no tienes FE en ti mismo.
Esta fe de la que te hablo, nada que ver con la fe religiosa, consta de 3 partes:
  1. Deseo: es la motivación que nos empuja hacia el objetivo que deseamos
  2. Creencia: es estar seguros de que el objetivo que nos hemos propuesto se puede conseguir
  3. Esperanza: es la visualización de nuestra meta/objetivo
En resumen: el deseo es la fuerza que nos empuja hacia delante, la creencia lo que nos mantiene y nos hace perseverar y la esperanza nos atrae hacia la meta.
Si alguna vez ya hemos alcanzado el objetivo que nos hemos propuesto (adelgazar, marcar un gol, trepar por una cuerda, aprobar un examen, terminar una entrevista con éxito) la Fe constaría sólo de “Deseo” y “Esperanza”. Ya que la “Creencia” se sustituye por la experiencia exitosa; por tanto, queda demostrado que es un objetivo lógico y somos capaces de alcanzarlo ya que lo hemos hecho en ocasiones anteriores.
Para que podamos arraigar esta FE dentro de nosotros y nos ayude a cumplir objetivos, necesitamos tener una buena higiene mental, libre de pensamientos catastróficos y dudas sobre nuestra capacidad.
El cuerpo hace lo que la mente dibuja.
¿Cómo funciona esto? ¡Muy sencillo!
La mente envía una imagen mental al cerebro de la acción deseada. El cerebro se encarga de enviar a las fibras musculares pequeñas señales eléctricas a través de los neurotransmisores, haciendo que unas se contraigan al mismo tiempo que otras se relajan. Y finalmente ejecutan la acción que la mente había dibujado previamente.
Por tanto, algo que no queremos que suceda nuestra mente NO debe dibujarlo. Y aquí es donde entra en juego la técnica de “Higiene Mental”.
  1. Cuando invada tu mente un pensamiento negativo acerca de no poder lograr sus objetivos o dudar de sus capacidades para conseguirlos, diga CANCELAR-CANCELAR mentalmente.
  2. Reemplaza el pensamiento negativo de antes por uno positivo, visualizándote logrando el objetivo deseado.
Utilice esta técnica todas las veces que haga falta. Nuestro cerebro, al funcionar al igual que un ordenador (almacena información, la procesa, la recupera), tiene la capacidad de suprimir información. De esta manera ayudamos al cerebro a olvidar y seguir visualizando nuestro objetivo que es lo realmente importante.
No nos interesan las derrotas, nos interesan los éxitos y victorias.

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